Microsoft regresa, Apple y Google preocupados.

La firma tecnológica está creando un nuevo ecosistema a partir Windows, Windows Phone y Xbox; a diferencia de la competencia, estará menos fragmentado y permitirá operaciones complejas.

Windows (izq.), Xbox (centro) y Windows Phone (der.) con los componentes del nuevo ecosistema. (Foto: Cortesía CNNMoney.com)

Microsoft está preparando un regreso y, por improbable que parezca, Apple y Google deberían estar preocupados.

La receta de Microsoft se basa en tres ingredientes claves: Windows, Windows Phone y Xbox. El caldo secreto, que lleva una pizca de Bing y de SkyDrive, está todavía hirviendo a fuego lento. Pero Microsoft es paciente, y piensa que su trío de productos de consumo se fusionarán en los próximos años para formar un nuevo ecosistema.

He aquí la gran visión: ya sea que estés utilizando el televisor, la computadora, la tablet, el teléfono o cualquier otro dispositivo, serás capaz de ejecutar las mismas tareas a través de la misma plataforma. El factor forma cambiará, pero la experiencia esencial no.

“Las personas están empezando a ver el mismo aspecto y la misma sensación en las tres pantallas y la nube. Las fronteras serán cada vez más borrosas”, señala Craig Beilinson, director de marketing de consumo en Microsoft.

Se trata de una visión que comparten Apple y Google, pero sus implementaciones son fundamentalmente diferentes.

La pieza esencial del plan de Microsoft es Windows 8, que está listo para debutar este otoño. El nuevo sistema operativo ofrece integración con pantallas táctiles y con la interfaz de usuario ‘Metro’ basada en mosaicos interactivos, que se estrenó a finales de 2010 para Windows Phone 7 y se abrió camino en la Xbox el verano pasado.

Esto permite que Windows funcione (y muy bien, de acuerdo con las primeras críticas) en una serie de nuevos dispositivos, incluyendo tablets, table-tops, pantallas táctiles de gran tamaño y notebooks convertibles.

Microsoft también está horneando servicios basados en la nube como Windows Live, SkyDrive y Bing en todos sus productos de consumo. Si ingresas desde cualquier dispositivo tendrás acceso a todo tu contenido, aplicaciones, preferencias e historial de búsqueda.

En cambio, los ecosistemas de dispositivos de Apple y Google están más fragmentados.

Apple dice que estamos en un mundo “post-PC.” Su solución coloca a los dispositivos móviles como la iPad y el iPhone a la vanguardia, concibiendo a la PC como un dispositivo y una plataforma totalmente independientes. Las computadoras Mac se integran con los dispositivos iOS, pero hay una clara escisión en la visión del mundo de Apple: los dispositivos móviles son para el consumo de contenidos, las Macs son para la creación.

Por ejemplo, en una iPad es difícil construir aplicaciones para iPad. Para ejecutar el desarrollador de software Xcode de Apple necesitas una Mac.

A su vez, el modelo de Google se centra en la Web como la plataforma única del futuro. Es un enfoque al que no le importa el dispositivo, pero exige una conectividad constante. Una vez que estás fuera de línea, tu conexión a la plataforma informática de Google desaparece.

En la actualidad, ambas compañías están apaleando a Microsoft en mercados clave. Microsoft ha quedado a la zaga de Apple en la carrera de los medios y las tablets. Google conquistó la búsqueda y la nube, y ambas empresas superaron a Microsoft en el campo de los teléfonos inteligentes. Entre tanto, las ventas de la PC -la principal fuente de ingresos de Microsoft- se han estancado.

Eso coloca a Microsoft en una posición inusual. Es el más débil.

James Whittaker, ingeniero que pasó de Microsoft a Google y de nuevo a Microsoft, explicó ese fenómeno en una reciente entrada de blog sobre las razones por las cuales dejó su trabajo como ingeniero jefe de la red social Google+ para volver a Redmond.

Enfrentada a una crisis existencial, Microsoft está acometiendo cambios radicales. Windows y Office “claramente han sufrido cierto tipo de re-ingeniería genética”, dijo. En un velado ataque a Google, añadió: “La mayoría de los grandes competidores no quieren la revolución. Cuando ganas dinero en el status quo, tienes el incentivo de moverte lentamente o no moverte en absoluto”.

Microsoft no puede darse el lujo de moverse lento. Sabe que en cinco años, la PC no será lo que es hoy.

Probablemente el escritorio de la oficina todavía tendrá un monitor, un ratón y un teclado, pero esos son sólo accesorios. Conforme los dispositivos móviles sean mejores y más rápidos, asumirán cada vez más tareas informáticas. Muy pronto, un smartphone o una tablet podrían ser el dispositivo central. Conéctalo a tu ordenador de sobremesa en la mañana, y luego llévatelo contigo en la noche, y tendrás una computadora todo-en-uno extremadamente portátil.

Es justo para ese mundo que Microsoft está construyendo su Windows 8. Puede ejecutarlo todo, desde una aplicación de pantalla táctil, como Angry Birds, a un software que exige muchos recursos, como juegos en 3-D y herramientas de edición de vídeo. Eso suena simple, pero es un enfoque de todo-en-uno que los rivales de Microsoft han decidido no buscar.

La apuesta a largo plazo

Tal vez Windows 8 no sea un éxito inmediato. Es un cambio dramático, y los departamentos de TI corporativos -la base de clientes más grande de Windows- son lentos para implementar cambios.

Pero Microsoft está consciente de ello, está preparada para jugar a largo plazo, dedicando años (y a menudo miles de millones de dólares) para descifrar lo que los mercados consideran vital.

Es por eso que estuvo dispuesta a perder dinero durante tanto tiempo con la Xbox, que apenas se convirtió en el sistema de juegos líder en el mundo. Esa es la razón por la que está dispuesto a invertir miles de millones cada año en Bing, que sigue siendo un hoyo negro financiero.

“Somos una empresa que tiene una paciencia extraordinaria”, dice Beilinson de Microsoft.

La paciencia es importante, pero la ejecución es esencial. La trayectoria de Microsoft en el espacio móvil está llena de fracasos espectaculares (como Windows CE, el sistema operativo móvil diseñado para lucir y funcionar como Windows en el escritorio). Y hay señales de que Microsoft por fin ha aprendido de sus catástrofes pasadas. Su versión previa de Windows 8 está atrayendo, si bien con reserva, comentarios optimistas.

Seth Rosenblatt, crítico de Cnet, lo llama “el sistema operativo más ambicioso de la historia” con una “velocidad y capacidad de respuesta” que Windows nunca tuvo antes. Gizmodo lo calificó como “atrevido” y “brillante”, mientras que The Telegraph dice que es “el lanzamiento más radical de Microsoft en una generación”.

Empero, todos los que han reseñado el sistema operativo destacan una interrogante fundamental que pesa sobre Windows 8: el apoyo de los desarrolladores. La plataforma sólo logrará despegar si los fabricantes de software la aceptan como un tercer competidor legítimo en la arena de Apple y Google.

Es por eso que Microsoft está consagrando todo lo que tiene para la creación de un nuevo ecosistema. No puede permitirse el lujo de equivocarse.

Fuente: CNNExpansion

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